"LAS NECESIDADES DE LA GENTE Y DE LAS EMPRESAS SON LAS NUESTRAS"
CARLOS ARNAIZ MUÑOZ
Consultor Financiero y Gestión Empresarial
Carlos Arnaiz cuenta con más de 30 años de experiencia en los sectores financiero, inmobiliario y bancario, consolidándose como especialista en la estructuración de operaciones complejas y de alto valor. Ha liderado negociaciones estratégicas, procesos de due diligence, emisiones de bonos corporativos, monetización de activos, incorporación de nuevos socios y reactivación de negocios en marcha. Su visión integral del financiamiento y de las inversiones le permite ofrecer soluciones sólidas y de alto impacto para empresas, desarrolladores e inversionistas.
Durante su gestión como Gerente de Riesgos del Banco Financiero (hoy Pichincha), participó en la instrumentación de bonos por S/105 millones, la recuperación de cartera de alto riesgo y la evaluación de entidades financieras en procesos de adquisición. También representó al banco en directorios y comités sectoriales, fortaleciendo su especialización en análisis corporativo, gestión de riesgos y estructuración financiera. Esta trayectoria lo consolidó como un profesional clave en la optimización de flujos y la creación de modelos de financiamiento eficientes.
En el ámbito inmobiliario, ha dirigido áreas de Administración y Finanzas, gestionando fondos de inversión por más de US$9 millones, emisiones corporativas para proyectos en San Isidro y Pueblo Libre, y desarrollos propios que incluyen 10 proyectos de vivienda y un mall vecinal. Desde el Grupo Conservi ha liderado operaciones emblemáticas, como la reactivación de un proyecto de 104 departamentos en Surquillo y la venta del mall Qhatu Plaza mediante un esquema financiero especializado. Su capacidad para estructurar soluciones innovadoras y negociar procesos complejos lo convierte en un aliado estratégico para operaciones corporativas e inmobiliarias de gran envergadura.
Carlos Arnaiz Muñoz
ESPECIALISTA FINANCIERO Y DE GESTIÓN DE CAPITALES
NOTABLES
- PADE en Finanzas por la Escuela de Administración de Negocios – ESAN
- Administración de Finanzas y Control por la Universidad del Pacífico – Servicio de Extensión Técnica para Ejecutivos
- Título profesional en Ingeniería Electrónica por la Universidad Nacional de Ingeniería.
CURSOS Y DIPLOMADOS
- Programa de Alta Especialización en Dirección Avanzada de Proyectos – ESAN
- Programas de especialización en gestión financiera, análisis de riesgos y estructuración corporativa desarrollados durante su trayectoria en banca
- Certificaciones y talleres ejecutivos en administración financiera, gestión de tesorería y control corporativo
ENTREVISTA
En retrospectiva, ¿qué es lo que te enorgullece de estos más de 45 años?
Percibo que el brío, la garra, la frescura con la que egresé de la Universidad Católica a los 21 años, se conservan palpitantes. Mucho ayudó que trabajara varios años en el exterior, en Estados Unidos, Venezuela, Reino Unido, Colombia que pusieron en prueba mi visión profesional en otras latitudes y con mentalidades distintas.
Siempre percibí la abogacía como un negocio olímpicamente transparente, cuyo norte debe ser que todos ganen y no solo el propio cliente y en donde no se admita que nadie ‘demonice’ el sentido de este negocio profesional.
Este negocio no solo debe ser transparente, sino de reglas claras para todos, limpias para con el cliente y para con su adversario y también para el mundo exterior y en donde el abogado se pone la camiseta del cliente y compite con él, en el afán de saber quién la defiende más.
¿Qué te emociona de los próximos 20 años? ¿Qué cosas te inquietan respecto al futuro de la práctica legal?
Me emociona que el negocio de la abogacía se transparente para toda la sociedad y para el mercado y abandone esa sensación tan extendida de que los abogados hacen las cosas simples más complejas. El abogado debe simplificarle la vida a la gente y a las empresas, previniendo sus tropiezos y actuando con agilidad y presteza para conjurarlos. Espero que la profesión cubra las expectativas y las necesidades de la gente y las empresas en un mundo donde la tecnología cambia los escenarios con inusitada velocidad.
Para esto el abogado jamás debe renunciar a su deber de promover el cambio y no debe consentir el vivir rezagado a este.
Me inquieta que los abogados no estén a la altura de la responsabilidad que la vida profesional nos impone y que muchas veces nos obliga a ‘luchar contra la corriente’ ‘contra todo y contra todos’, que se resignen a ser apaciguadores y seres contemplativos del estatus.
Deben ser conscientes que los tiempos ya no son una cuestión de forma, sino parte viva de las soluciones. Lo que hoy es, mañana ya no será lo mismo, por lo que el apremio de los tiempos obliga a que el abogado sea transversal en el conocimiento y sepa de finanzas, de economía, de tecnología y de política, para que sea actor en los cambios y no mudo seguidor de estos.a asunción de la responsabilidad individual de las acciones de las personas.





