El embajador del Perú en EE. UU., Álvaro Vargas Llosa, planteará a Washington que el país ingrese al Visa Waiver Program, el mecanismo que permite viajar sin visa.
La noticia llamó la atención, pero conviene precisarla: hoy los peruanos siguen necesitando visa. Lo que existe es una propuesta en etapa preliminar.
Aun así, para las empresas surge una pregunta práctica: ¿qué cambiaría al viajar a EE. UU. sin visa por negocios? Para responderla, veamos primero qué se anunció.
¿Qué se anunció sobre viajar a EE. UU. sin visa?
El embajador describió el objetivo como de largo plazo, con un proceso «lento y gradual». Por eso, hoy no hay fecha, norma ni trámite que las empresas puedan iniciar. Es una iniciativa diplomática, no una decisión adoptada.
¿Qué es el Visa Waiver Program?
Es un programa de EE. UU. que permite a ciudadanos de ciertos países viajar sin visa. Según CBP, sirve para negocios o turismo, con estancias de hasta 90 días.
Los viajeros deben obtener antes una autorización electrónica, llamada ESTA. La nota agrega que Chile es el único país de Latinoamérica en el programa, desde 2014.
¿Qué requisitos debe cumplir el Perú?
El excanciller Óscar Maúrtua señaló que el resultado depende de las estadísticas migratorias y de visas, más que de la voluntad diplomática.
Entre los factores que mencionó están las tasas de criminalidad, el rechazo de visas B1 y B2, y las sobreestadías de peruanos en EE. UU.
¿Hay antecedentes de esta gestión?
Sí. Ya en 2015, el entonces embajador de EE. UU. mencionó requisitos pendientes, como el pasaporte biométrico y cuatro acuerdos bilaterales.
En esa ocasión se indicó también que un país debía tener una tasa de rechazo de visas menor al 3 %. Esa cifra y la situación actual del Perú deben verificarse en una fuente oficial.
¿Qué cambiaría para las empresas si el Perú entrara al programa?
Si esto ocurriera, los viajes cortos de negocios serían más simples. Ya no sería necesario tramitar una visa, con su costo y sus tiempos de espera.
Según la ficha del Departamento de Estado sobre la visa B-1, los visitantes de negocios pueden realizar actividades como estas:
- Negociar contratos.
- Participar en conferencias, convenciones y seminarios.
- Asistir a ferias y exposiciones internacionales.
- Instalar o reparar equipos comprados a una empresa extranjera, si el contrato lo exige.
Se espera que el Visa Waiver cubra actividades de negocios similares, pero esto debe confirmarse con la normativa vigente cuando exista una decisión.
¿Y qué no cambiaría?
Aquí está el punto que más puede confundir. Viajar sin visa no significa poder hacer cualquier actividad en EE. UU.
- No autoriza a trabajar. La ficha de la visa B-1 aclara que quien viaja por negocios no puede recibir un salario de una fuente estadounidense.
- Tiene un límite de tiempo. El programa permite hasta 90 días por viaje.
- No garantiza el ingreso. Según CBP, la autorización ESTA no determina si el viajero es admisible. Esa decisión la toman los oficiales al llegar.
¿Servirá para mudarse o abrir una operación en EE. UU.?
No. Las estancias largas, el trabajo o el establecimiento de personal en ese país requieren otra categoría de visa. El Visa Waiver está pensado para visitas cortas.
¿Ayudaría a las empresas que importan y exportan?
De forma indirecta, sí. Facilitaría que ejecutivos y técnicos viajen a reunirse con compradores, asistir a ferias o cerrar negocios.
Pero el programa no modifica los aranceles, los trámites de aduanas ni los requisitos de los productos. Esas materias se rigen por normas distintas, como el Acuerdo de Promoción Comercial entre ambos países.
Por eso, una empresa exportadora no debería esperar un cambio comercial por este anuncio. El beneficio sería de movilidad, no de comercio.
¿Qué oportunidades tendrían las empresas peruanas?
Si el Perú entrara al programa, el efecto principal sería viajar con menos trabas. En la práctica, eso abriría oportunidades como estas:
- Ahorro de costos. Hoy la visa B1/B2 cuesta US$ 435 en 2026: US$ 185 de tasa y US$ 250 de tarifa de integridad. Ese monto no se reembolsa si la visa es denegada.
- Viajes más ágiles. Se podrían programar reuniones y ferias con menos anticipación, sin depender de una cita consular.
- Más contacto con socios. Habría más facilidad para visitar clientes, proveedores y distribuidores en EE. UU.
- Capacitación y soporte técnico. El personal podría viajar con más rapidez a entrenamientos o a servicios posventa permitidos.
Estas ventajas no son automáticas. Dependerían de que el Perú ingrese al programa y de que cada empresa organice bien sus viajes.
¿Qué riesgos legales deben vigilar las empresas?
El riesgo principal es confundir una visita de negocios con una actividad laboral. Un técnico que se queda a operar o a prestar servicios en EE. UU. ya no estaría solo «de visita».
Según el caso, esto podría generar consecuencias migratorias, y también laborales o tributarias. Por eso conviene revisar con anticipación cómo se organizan los viajes del personal.
También pesa el comportamiento migratorio de cada viajero. Si el criterio del programa incluye las sobreestadías, cada persona que se queda más tiempo del permitido afecta a todos.
¿Qué pueden hacer las empresas desde ahora?
Aunque el Visa Waiver aún no exista para el Perú, hay medidas útiles:
- Revisar las políticas internas de viajes al exterior.
- Distinguir por escrito qué actividades son visita de negocios y cuáles son trabajo.
- Capacitar a ejecutivos y técnicos sobre los límites de su estancia.
- Controlar las fechas de salida y de regreso de cada viaje.
- Consultar antes de enviar personal a ejecutar servicios en EE. UU. [ENLACE INTERNO: artículo sobre contratación de extranjeros o regularización migratoria].
Conclusión: una posibilidad que conviene seguir de cerca
El camino es largo, pero la gestión ya empezó. Si el Perú logra ingresar al Visa Waiver, las empresas ganarían tiempo, ahorro y nuevas oportunidades para hacer negocios con EE. UU.
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