En el mercado peruano actual, la comercialización de un producto conlleva una responsabilidad que trasciende la simple transacción. Un producto no solo debe venderse; debe cumplir estrictamente con lo prometido y no generar riesgos injustificados para el usuario. Bajo esta premisa, la responsabilidad del proveedor ha dejado de ser una posibilidad remota para convertirse en una consecuencia legal inminente frente a cualquier desviación.
En materia de protección al consumidor, los productos defectuosos son uno de los focos más sensibles, ya que representan un alto riesgo legal, reputacional y económico para las empresas.
¿Cuándo se considera que un producto es defectuoso?
Es un error común creer que un producto solo es defectuoso cuando «no funciona». Desde la perspectiva legal y normativa, un producto también lo es cuando:
- Falta de idoneidad: No cumple con las condiciones ofrecidas o esperadas.
- Fallas de fabricación: Presenta errores en su producción.
- Deficiencias de diseño: Posee errores estructurales desde su concepción.
- Información insuficiente: Carece de instrucciones o advertencias adecuadas.
- Riesgos no previstos: Genera peligros que el consumidor no puede prever razonablemente.
En cualquiera de estos supuestos, el proveedor puede ser sancionado, incluso si no actuó con dolo o intención de causar daño.
La prevención: El pilar de la estrategia legal
Una empresa que anticipa riesgos reduce drásticamente su exposición legal. Para lograrlo, recomendamos implementar las siguientes acciones clave:
- Controles de calidad rigurosos en toda la cadena de producción.
- Evaluación de riesgos técnica antes de la comercialización.
- Etiquetado claro y completo, que incluya todas las advertencias necesarias.
- Trazabilidad total, para reaccionar con agilidad ante cualquier falla detectada.
- Protocolos de retiro (recall) previamente definidos y probados.
El valor estratégico del Compliance
Recientemente, la Sala Especializada en Protección al Consumidor del Indecopi marcó un hito con la Resolución 3769-2025/SPC-INDECOPI. En este fallo, la autoridad no solo sancionó la infracción, sino que ordenó formalmente a la empresa la implementación de un Programa de Cumplimiento Normativo.
Este mandato exige que las empresas cuenten con mecanismos de revisión y evaluación para gestionar riesgos operativos que afecten a los usuarios. Hoy, el compliance no es solo una herramienta para evitar multas; es un estándar de gobernanza que fortalece la posición de la empresa frente a clientes, inversionistas y autoridades.
Un sistema de compliance bien estructurado permite:
- Identificar y gestionar riesgos legales de forma anticipada.
- Estandarizar procesos y controles internos de calidad y seguridad.
- Capacitar al personal en buenas prácticas y normativa vigente.
- Corregir fallas de manera interna antes de que escalen a una sanción pública.
Hoy, el compliance no es solo una herramienta para evitar multas; es un estándar de gobernanza que fortalece la posición de la empresa frente a clientes, inversionistas y autoridades.
En GMA – Gálvez Monteagudo, asesoramos a empresas en la mitigación de riesgos legales en consumo a través de:
- Auditorías de cumplimiento y revisión de etiquetado.
- Implementación de programas de compliance a medida.
- Defensa especializada en procedimientos administrativos.
Si tu empresa comercializa productos, la pregunta no es si surgirá un inconveniente, sino: ¿qué tan preparada está para enfrentarlo?