La mayoría de las multas de SUNAT no nacen de un fraude elaborado. Nacen de descuidos formales: una declaración presentada un día tarde, un comprobante que no se emitió, un gasto sin el sustento adecuado.
SUNAT cruza información en tiempo real entre comprobantes electrónicos, declaraciones juradas y movimientos bancarios y el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). Ese cruce automático es, hoy, la principal fuente de detección de errores tributarios en las empresas peruanas.
Estos son los cinco errores más frecuentes, y lo que su empresa puede hacer antes de que se conviertan en una multa.
Error 1: No presentar la declaración a tiempo
Es, por lejos, la infracción tributaria más común. Según la guía oficial de infracciones y sanciones de SUNAT, no presentar la declaración dentro del plazo establecido está tipificada en el numeral 1 del artículo 176 del Código Tributario.
¿Cuánto es la multa y se puede evitar?
La multa base equivale a 1 UIT, es decir, S/5,500 en 2026. Pero existe una salida real: el régimen de gradualidad.
Si usted presenta la declaración por su propia cuenta, antes de que SUNAT le notifique cualquier observación, la multa puede reducirse hasta en un 100%, según la Resolución de Superintendencia N° 000007-2025/SUNAT.
Error 2: No emitir o no otorgar el comprobante de pago
Entregar un comprobante de pago no es un formalismo menor. Es una obligación que, de incumplirse, puede derivar en una multa de hasta el 50% de la UIT, o incluso en el cierre temporal del local.
Un error frecuente ocurre en negocios con alto volumen de ventas en efectivo, donde el sistema de caja no está integrado con la facturación electrónica. Cada venta no facturada en el momento es, para SUNAT, una venta que la empresa intentó ocultar.
Error 3: Errores materiales en la consignación de los datos
Esta infracción ocurre cuando se consigna en una declaración un dato o una cifra distinta a la que realmente corresponde, ya sea por error o de forma deliberada, y eso reduce el tributo a pagar. Puede parecer un simple error de digitación, pero la consecuencia es significativa.
La multa equivale al 50% del tributo omitido. Si una empresa declara un crédito fiscal de S/7,500 cuando el que le correspondía era de S/5,000, la multa se calcula sobre los S/2,500 de diferencia.
Error 4: Sustentar gastos sin la documentación adecuada
Este es, posiblemente, el error más costoso a largo plazo, y el que más confianza genera de forma equivocada entre los empresarios.
SUNAT puede fiscalizar una declaración durante un plazo de cuatro a seis años: cuatro años si el contribuyente presentó su declaración, y seis años si no la presentó. Además, siempre debe verificarse si ese plazo fue interrumpido o suspendido, porque en ese caso el conteo se reinicia o se detiene, y la empresa puede seguir expuesta por más tiempo del que imagina.
Si en ese momento la empresa no conserva la documentación que sustente un gasto, SUNAT puede desconocerlo por completo.
¿Por qué esto es más peligroso de lo que parece?
Cuando SUNAT desconoce un gasto, no solo se pierde la deducción para efectos del Impuesto a la Renta. Si ese gasto incluía IGV, también se pierde el crédito fiscal asociado, duplicando el impacto económico de un solo error documentario.
Error 5: Mal manejo de las detracciones
Las detracciones son, en la práctica, una de las obligaciones que más sanciones genera entre las pequeñas y medianas empresas. Un depósito tardío, un monto mal calculado, o una detracción no efectuada cuando correspondía, son errores recurrentes.
A diferencia de otras infracciones, el no pago oportuno de una detracción puede además impedir el uso del crédito fiscal o del gasto vinculado a esa operación, hasta que se regularice el depósito.
¿Cómo puede su empresa reducir o evitar estas multas?
El régimen de gradualidad es la herramienta más importante, y la menos aprovechada. En la mayoría de infracciones formales, corregir el error por cuenta propia, antes de cualquier notificación de SUNAT, reduce drásticamente o elimina la multa.
Sin embargo, no todas las infracciones tienen gradualidad disponible. Llevar doble contabilidad o impedir una inspección de SUNAT son dos ejemplos de faltas que no admiten este beneficio.
Conclusión: la prevención cuesta menos que la multa
Ninguno de estos cinco errores requiere mala intención para generar una sanción. Basta con un proceso interno desordenado, un comprobante olvidado, o un plazo mal calculado.
Revisar periódicamente los procesos tributarios de la empresa, antes de que SUNAT lo haga primero, sigue siendo la forma más efectiva de evitar que un descuido formal se convierta en un costo económico evitable.
En Gálvez Monteagudo Abogados asesoramos a empresas en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias y en la defensa frente a fiscalizaciones de SUNAT. ¡Contáctenos!