Recibes una notificación de la Policía o la Fiscalía citándote a declarar. El motivo: tu cuenta bancaria, tu Yape o tu Plin fueron usados para mover dinero de una estafa virtual. Tú no hiciste nada malo —quizás prestaste tu cuenta a un conocido, vendiste algo por redes sociales, o simplemente fuiste víctima de un phishing que te robó tus claves—, pero ahora apareces como parte de una investigación penal. Este escenario, conocido como convertirse en «mula financiera» sin saberlo, es cada vez más común en Perú, y saber cómo defenderte a tiempo puede marcar la diferencia entre salir limpio del proceso o cargar con una investigación larga y desgastante.
El marco legal: qué dice la Ley de Delitos Informáticos
La Ley N.° 30096, Ley de Delitos Informáticos, junto con sus modificatorias, es la norma central que regula este tipo de conductas en Perú. Dos artículos son especialmente relevantes para entender el riesgo:
- Artículo 8 – Fraude informático. Sanciona a quien, de forma deliberada e ilegítima, obtiene un provecho ilícito en perjuicio de un tercero mediante la manipulación de sistemas o datos informáticos, con pena privativa de libertad de cuatro a ocho años. Un punto clave: la misma pena se aplica a quien colabora intencionalmente facilitando la transferencia de esos activos ilícitos. Esta es la base legal que puede vincular a una persona que prestó su cuenta bancaria para «mover» dinero de una estafa, incluso sin haber participado en el engaño original.
- Artículo 9 – Suplantación de identidad. Sanciona con pena de tres a cinco años a quien, mediante tecnologías digitales, suplanta la identidad de una persona natural o jurídica y le genera un perjuicio material o moral. Esto cubre casos como la creación de perfiles falsos, el uso de tu DNI para abrir cuentas o solicitar préstamos, o la clonación de tu número para engañar a tus contactos.
A esto se suma el delito de estafa tradicional (artículo 196 del Código Penal) cuando el engaño no requiere necesariamente medios informáticos sofisticados, y la Ley de Lavado de Activos (Ley N.° 27765), que puede entrar en juego si el dinero movido a través de tu cuenta proviene de una actividad ilícita previa.
El riesgo real: convertirte en «mula financiera» sin saberlo
Las bandas de estafas virtuales necesitan constantemente cuentas bancarias, billeteras digitales o líneas de Yape y Plin ajenas para mover el dinero que obtienen de sus víctimas, dificultando así el rastreo del origen ilícito. Para conseguir estas cuentas, recurren a distintos métodos:
- Ofrecer un «trabajo fácil» a cambio de prestar tu cuenta para recibir y transferir dinero.
- Comprar o alquilar cuentas bancarias a cambio de una comisión, sin explicar el verdadero destino del dinero.
- Robar las claves de tu cuenta mediante phishing, enlaces falsos o llamadas suplantando a tu banco.
- Usar tu número de DNI, previamente filtrado o robado, para abrir cuentas o solicitar créditos a tu nombre sin tu conocimiento.
En cualquiera de estos escenarios, cuando la Policía rastrea el flujo del dinero estafado, la cuenta que aparece en el camino es la tuya, y eso basta para que te citen a declarar como investigado, incluso si actuaste de buena fe o fuiste tú mismo una víctima.
La clave de la defensa: probar la ausencia de dolo
En derecho penal, no basta con que el dinero haya pasado por tu cuenta para que exista responsabilidad. Los delitos mencionados en la Ley de Delitos Informáticos exigen dolo: es decir, que hayas actuado con conocimiento e intención de participar en el fraude. Si tu cuenta fue usada sin tu conocimiento o bajo engaño, la estrategia de defensa se centra precisamente en demostrar esa falta de intención.
Para construir una defensa sólida, es fundamental reunir evidencia lo antes posible:
- Denuncia inmediata ante la DIVINDAT (División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología de la Policía Nacional) apenas detectes movimientos no autorizados en tu cuenta o el uso indebido de tu identidad. Denunciar primero, antes de que te citen como investigado, cambia por completo tu posición en el proceso: pasas de sospechoso a víctima que reportó el hecho.
- Reporte inmediato al banco o entidad financiera, solicitando el bloqueo de la cuenta y el registro formal del reclamo por operaciones no reconocidas.
- Conservar toda comunicación con la persona o supuesta empresa que te ofreció «el trabajo» o te pidió prestar la cuenta: capturas de chats, publicaciones, número de contacto, cualquier rastro digital.
- Reporte a RENIEC si el uso indebido involucra tu DNI, para que quede constancia oficial y se activen alertas frente a futuros usos fraudulentos de tu identidad.
- Alerta a las centrales de riesgo (como Equifax/Infocorp) para evitar que la suplantación derive además en deudas o créditos no solicitados a tu nombre.
- Asesoría legal desde el primer momento, incluso antes de declarar ante el fiscal o la policía. Lo que digas en tu primera declaración suele ser determinante para el rumbo del caso.
Qué hacer si ya te citaron a declarar
Si ya recibiste una notificación fiscal o policial, lo más importante es no declarar sin asesoría legal previa, por más que sientas que «no tienes nada que ocultar». Una declaración mal formulada, sin el respaldo adecuado, puede generar interpretaciones que compliquen innecesariamente tu situación. Un abogado penalista puede ayudarte a:
- Presentar la evidencia que acredita que fuiste víctima de engaño o suplantación, no partícipe del delito.
- Solicitar el archivo de la investigación cuando no exista dolo acreditado.
- Coordinar tu declaración de manera que quede clara tu falta de conocimiento e intención respecto al destino del dinero.
Prevención: cómo reducir el riesgo desde ahora
- Nunca prestes, vendas ni alquiles tu cuenta bancaria, Yape o Plin a cambio de dinero o comisiones, sin importar cuán confiable parezca la oferta.
- Desconfía de cualquier «trabajo» que consista únicamente en recibir y transferir dinero desde tu cuenta personal.
- No compartas tu DNI, claves ni códigos de verificación por ningún canal, ni siquiera con quien dice llamar de tu banco.
- Activa las alertas de movimientos en tu aplicación bancaria y revisa tu reporte crediticio periódicamente.
En Gálvez Monteagudo asesoramos a personas naturales y empresas frente a casos de suplantación de identidad, fraude informático y uso indebido de cuentas bancarias, tanto en la denuncia inmediata como en la defensa penal ante una investigación en curso. Si tu cuenta o tu identidad fueron usadas para un delito que no cometiste, actuar rápido es tu mejor defensa. Conversemos.